Deseo esparcido entre blancas sábanas
vestidas del olor de tu piel,
ungidas por la sal de tu cuerpo.
Entreabierta y cálida te ves,
mientras desgranas las horas del tiempo
en el sabor de tus suspiros.
Ojos que sueñan en imposibles,
manos de caricia,
dedos que te buscan.
Y con el dolor de las cosas nunca poseídas,
palpitas en el eco de los instatantes nunca vividos
esparcidos entre la humedad de tu virtud.
Para dejar reposar el alma entre tu hendidura,
mientras coronada de amor y ternura
dejas beber tu néctar.
donde tu silueta es nítida
entre la marea del destino.
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